Yo también me he sentido el ser más pequeño, insignificante y patético de este mundo cuando me dí cuenta de todo lo que aposté por el,y mientras que yo planeaba sonrisas el se las daba a otra persona, yo también me he sentido bola de cristal y he caído.He tocado el cielo, si, lo he tocado y la gravedad se ha apoderado de mi hundiéndome bajo tierra, he probado el sabor del engaño, he sentido la ponzoña apoderarse de mi sangre. He visto las dos caras de una persona, el demonio que todos tenemos dentro, y no me gustó.
El problema viene cuando no lo superamos y entramos en ese constante, oscuro, bucle infinito que nos envuelve, como en las películas un remolino en el mar que se lleva todo a su paso, un agujero negro en el espacio que se lleva materia olvidada a otras dimensiones.
Da igual a cuantos gimnasios te apuntes, cuantos peinados decidas hacerte, la ropa que te compres, da igual que te vayas a playas paradisíacas, que te emborraches para olvidar, da igual pensar que algún día el agua de tu cuerpo se acabará y no podrás llorar más,da igual tirarse a un pivón, da igual. Todas las noches, recapitularás y repasarás todo lo sucedido, ¿qué hiciste mal? Y te sentirás hundida, rota, volverás a ser ese ser pequeño y débil buscando el error como si fuese aire, hasta que el sol salga nuevamente y vuelvas a autoconvencerte de que el contador está en 0, de que no has gastado ninguna vida y que ahora eres nueva, fuerte y decidida.Una mujer de madera, que eres de piedra, fuerte como el hierro, resistente cual diamante, pero hasta las estructuras más potentes se derrumban y mueren con algo muy pequeño, a ti te está matando por dentro ese amor, te consume. Asi será , y comenzará y finalizará tu historia , hasta que decidas coger un día y recuperar tu amor, olvidarte de esos cambios que solo quieres porque piensas que te ayudan a olvidar y a empezar, simplemente aceptarás lo sucedido y acuérdate de esto, tú eres importante , él se lo pierde
No hay comentarios:
Publicar un comentario